El combustible suele ser el gasto más grande y más difícil de controlar de una flota. Está repartido en decenas de cargas por mes, hechas por personas distintas, en lugares distintos. Sin datos, la única forma de controlarlo es sumar comprobantes; con telemetría, se puede comparar cada carga con lo que el vehículo realmente hizo.
¿Por qué el comprobante no alcanza?
Una factura dice cuántos litros se cargaron y cuánto se pagó. No dice si esos litros entraron en el tanque de esa unidad, ni si el recorrido que hizo justifica ese consumo. Dos camionetas iguales, en la misma operación, pueden tener consumos muy distintos, y esa diferencia no aparece en ningún comprobante.
Por eso el control útil no es sobre el gasto total, sino sobre la relación entre consumo y uso: litros por cada cien kilómetros, por unidad y por período.
¿Qué datos permiten controlar el consumo?
- Nivel del tanque y cargas registradas. Permiten ver cuándo subió el nivel y cuánto, y compararlo con la carga facturada.
- Kilómetros recorridos. El odómetro real del vehículo, no el declarado.
- Ralentí. El tiempo con el motor encendido y el vehículo detenido, que consume sin producir kilómetros.
- Identificación del conductor. Permite asociar cada carga y cada recorrido a una persona.
- Ubicación de la carga. Muestra dónde se hizo, y si coincide con el recorrido de ese día.
¿Qué desvíos aparecen más seguido?
Cuando una empresa empieza a cruzar estos datos, suelen aparecer tres situaciones. La primera es el ralentí excesivo: unidades que pasan horas encendidas sin moverse, algo habitual en operaciones con espera, y que se corrige con una instrucción clara más que con tecnología.
La segunda son las diferencias entre litros cargados y capacidad del tanque, o cargas que no se corresponden con un aumento de nivel. La tercera son los consumos desparejos entre unidades iguales, que a veces se explican por el estilo de conducción y otras por una falla mecánica que todavía no dio la cara.
¿Cómo se pasa del dato a la acción?
Un reporte que nadie usa no baja el consumo. Lo que funciona es un circuito simple: un responsable que revisa el reporte mensual, un valor de referencia por tipo de unidad y operación, y una conversación con el conductor cuando una unidad se aparta de ese valor.
La mayoría de los desvíos se corrigen hablando. Los que no, quedan en evidencia con datos y no con sospechas, que es la diferencia entre administrar y desconfiar.
¿Qué impacto tiene en el costo total?
El combustible es uno de los componentes del costo de la flota, junto con la amortización, el seguro, el mantenimiento y las unidades paradas. Antes de poner el foco solo acá, conviene ver el cuadro completo: lo explicamos en la nota sobre cómo calcular el costo total de una flota.
¿Cómo lo resolvemos en Metis?
La solución de telemetría de Metis permite seguir el consumo y las cargas de cada unidad, identificar quién realizó la carga, dónde se efectuó y qué cantidad se registró, y detectar rápidamente los consumos fuera de los parámetros habituales.
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Dudas habituales
Preguntas frecuentes
¿Se puede saber quién cargó combustible en cada unidad?
Sí, cuando se combina la telemetría con la identificación del conductor. El sistema permite asociar cada carga a una persona, un lugar y un momento determinados.
¿Cuánto consume el ralentí?
Varía según el vehículo, pero es consumo que no produce kilómetros. Medir el tiempo de ralentí por unidad suele ser una de las primeras oportunidades de ahorro en flotas que trabajan con esperas.
¿Sirve para detectar cargas mal declaradas?
Ayuda: al cruzar la carga informada con el nivel del tanque, el recorrido y la ubicación, quedan a la vista las diferencias que conviene revisar.
¿Se necesita un sensor especial de combustible?
En muchos vehículos la información se obtiene del propio sistema del vehículo. En casos puntuales puede sumarse un sensor adicional, según el tipo de unidad.